7 de mayo de 2018

ELEMENTOS TRANSVERSALES. LA ENVIDIA ES UNA MALA CONSEJERA.

Estimados Poeliteratos: 

Después de hacer deporte, escuchando la radio mientras conducía, hicieron una referencia a una fábula de Esopo, La luciérnaga y la serpiente. Esta presenta como tema fundamental la envidia, un sentimiento que siempre provoca gran pesar. A partir de ahí empezó a surgir esta entrada. Por ello, antes de continuar, me gustaría que nos planteásemos una serie de preguntas: ¿Qué diferencias existen entre los celos y la envidia? ¿Cómo te perjudica la envidia en tu vida cotidiana? ¿Te consideras envidioso? ¿Cuáles son los motivos por los que sientes envidia?

Desde un punto de vista etimológico, la palabra envidia, que viene de "invidia", procede del término latino "invidere", compuesta por el prefijo "in-" (poner sobre, ir hacia) y "videre" (mirar), significando "poner la mirada sobre algo".  El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define el concepto de la siguiente manera: 

El psicoterapeuta y escritor José Luis Cano Gil, en su artículo "La envidia", recogido en el siguiente enlace: http://www.psicodinamicajlc.com/articulos/jlc/020.html, nos expresa cómo es este sentimiento: 
LA ENVIDIA 
La envidia es un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir enormemente a muchas personas. Tanto a los envidiosos como a sus víctimas. Puede ser leve o intensa, simple o compleja, consciente o inconsciente, explícita o involucrada en algunos síntomas neuróticos... No hay envidia "sana". La envidia es siempre un doloroso sentimiento de frustración por alguna carencia que, siendo nuestra, nos parece que los demás no tienen, por lo que sufrimos contra ellos, consciente o inconscientemente, una gran hostilidad. ¿Por qué?
El envidioso es un insatisfecho que, con frecuencia, no sabe que lo es. Por ello siente secretamente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad...) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar. Así, en vez de aceptar sus carencias o realizar sus deseos, el envidioso simplemente odia y desearía "destruir" a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, de este modo, la rabia vengadora de quien, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles en cualquier sentido. 
La envidia es parte inseparable de esa otra gran defensa neurótica, el narcisismo, desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, lograr valoración en toda circunstancia. Por eso tantas personas se sienten continuamente amenazadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás y, atormentadas por la envidia, viven en perpetua competencia contra todo el mundo. No es ya que los demás tengan cosas que el envidioso desea. ¡Es que las desea precisamente porque los demás las tienen! El envidioso es un niño inmaduro. Y su sufrimiento condiciona enormemente su personalidad, su estilo de vida y su felicidad.
Las formas de expresión de la envidia son innumerables. Por ejemplo, críticas, murmuración, injurias, desdén, rechazo, agresiones, dominio, represión, humor negro, rivalidad, difamación, venganzas... A escala individual, la envidia suele formar parte de muchos trastornos psicológicos (algunos complejos, ansiedades, depresiones, malos tratos...). En las relaciones personales, familiares y de pareja, está involucrada en muchos conflictos y rupturas. En lo sociopolítico, su influencia es determinante. Por ejemplo, la envidia masculina del poder sexual, emocional y procreador de las mujeres alimenta el machismo. La envidia de la fuerza y despreocupación del varón nutre el feminismo. La envidia de los pobres estimula la protesta social. La envidia de los ricos fomenta sus luchas intestinas. La envidia de los vanidosos sostiene las artes y espectáculos. La envidia de las mujeres robustece el colosal negocio de la belleza y las modas. La envidia de los hombres excita su competitividad y sus negocios. La envidia sexual es el combustible del morbo y la pornografía. La envidia económica desenfrena el motor consumista... Etcétera. 
No hay que confundir la envidia con los celos, que son cosas muy distintas. La envidia desearía destruir al objeto-espejo. Los celos, en cambio, desean conservar a toda costa el afecto del otro/a. No obstante, ambos sentimientos pueden ir juntos a veces. Por ejemplo, en los casos de infidelidad amorosa, algunas personas agreden a su pareja infiel no sólo por el dolor de los celos ("agresión-castigo"), sino también por su secreta envidia... ¡pues el engañado/a estaba reprimiendo sus propios deseos de ser infiel! Etcétera. 
En suma, cuanto más infantil, neurótica o insatisfecha es una persona, tanto más envidiosa resultará necesariamente. La envidia sólo se cura madurando la personalidad y resolviendo las propias carencias. La persona madura no envidia a nadie.

Este sentimiento siempre ha estado presente a lo largo de nuestra historia literaria, un sentimiento que siempre ha presentado sufrimiento y dolor. En primer lugar, os presento una fábula de Esopo, que da título a esta entrada de Poeliteraria, La Luciérnaga y la Serpiente, la cual dice así:

LA LUCIÉRNAGA Y LA SERPIENTE  
[Esopo] 
Érase una vez una luciérnaga que volaba feliz y a su aire atravesando campos y bosques.
Y también una serpiente que tenía mucho hambre.
Cuando la serpiente se encontró con la luciérnaga la miró con deseo, se le acercó e intentó comérsela…
Pero la luciérnaga, astuta y ágil, esquivó el ataque volando rápidamente hacia los árboles.
Lejos de darse por vencida, la serpiente seguía persiguiéndola por lo que la luciérnaga solo tenía una opción: seguir huyendo de la feroz depredadora cada vez más rápido y aunque tuviera cada vez más miedo…
Pasó un día entero y nada, la serpiente no desistía.
Dos días, y lo mismo.
Al tercer día, casi al límite de sus fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
—¡Espera un momento! Sé que estás tan cansada como yo. Paremos un momento: ¿Puedo hacerte 3 preguntas?
A lo que la serpiente contestó…
—Normalmente no respondo a preguntas de mi futura comida pero me has intrigado así que está bien, te concedo el privilegio antes devorarte. Adelante, pregúntame.
—¿Pertenezco a tu categoría de alimentos? —preguntó la luciérnaga.
—No —contestó la serpiente.
— ¿Te he hecho algún mal? —siguió preguntando.
—No —volvió a responder.
—Entonces, ¿por qué quieres terminar conmigo? —prosiguió la luciérnaga.
—¡Porque no soporto verte brillar! —terminó diciéndole la serpiente.
Y en el momento en que la serpiente hizo ademán de atacarla de nuevo, la luciérnaga, una vez más, hizo uso de sus alas… y volvió a escapar.
El tema de la envidia no solo ha estado presente en nuestra historia literaria, sino también en el aspecto musical, como es el caso de la canción de Antonio Machín, Envidia.


Enlace extraído del siguiente enlace de Youtube: 
A continuación, me gustaría que viéramos un cortometraje reflexivo, titulado "Spellbound", cortometraje de animación 3d, realizado por los alumnos Ying Wu y Xu Lizzia de la Escuela de Arte Ringling College. Fantástica animación y diseño de personajes y entornos, para esta historia que nos muestra los celosos pensamientos de una niña hacia su hermana.

El enlace de este cortometraje es el siguiente: 

Incluso, en numeras películas de Walt Disney aparece este tema en personajes antagónicas, como es el caso de la Reina de Blancanieves, la cual aspira a ser la mujer más joven y hermosa del reino hasta que llega Blancanieves, 
Vídeo extraído del siguiente enlace: 
las hermanastras de Cenicienta, que intentan ser más guapas que ella para poder conquistar el amor del príncipe, 
Vídeo extraído del siguiente enlace: 
el personaje de Scar en El Rey León, que odia y envidia a Simba por ser el heredero del reino, etc... 

Vídeo extraído del siguiente enlace: 

Todos ellos presentan tal nefasto sentimiento que los llevará a su perdición. Así que os propongo la siguiente actividad de ampliación: las tazas contra la envidia. Nuestros alumnos deberán diseñar un breve texto acompañado de una imagen, por medio de la aplicación CANVAS o PIKTOCHART, que presente como tema principal un remedio contra la envidia. Tras realizar los diseños, los mejores diseños serán recompensados con una taza blanca que recoja su mensaje. 

Para finalizar esta entrada, me gustaría citar una frase de Jeremy Benthan: "La envidia y los celos no son vicios ni virtudes, sino penas".

Espero que os haya gustado esta entrada.
Atentamente,
Alejandro Aguilar Bravo.











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